Aunque su nombre se asocia más con el humo de un buen puro habano, este gato es originario de Inglaterra, bien lejos de lo que indica su nombre. Fue obtenido mediante cruzamiento entre siameses chocolate. Resultado de cría selectiva en los años cincuenta para mantener la esbeltez del siamés, sin sus extremos de color.
Los primeros criadores pusieron este nombre del famoso puro a su nueva creación por su color. Pero la sospecha de que la raza no era de origen inglés, llevó a una nueva denominación unos años más tarde: el pardo castaño. Sin embargo, recientemente se ha vuelto a usar el nombre original de nuevo. También es llamado “marrón de La Habana” Havana brown, “Havana Café”, “Café Habano”.
Como sus antepasados siameses, el habana es un gato listo y cariñoso. Es extremadamente juguetón y exige atención y afecto. A pesar de su naturaleza activa, se conforma bastante bien con la vida al interior. Suele hacerse mucho a un solo miembro de la familia, y le será fiel toda la vida.
Esta raza sólo existe en un color, pero los estándars difieren en Inglaterra y en Estados Unidos. Los británicos prefieren un aspecto más bien oriental, mientras que los americanos prefieren algo más parecido al azul ruso.
