El burmés se describió por primera vez en el año 1350 en un libro de poemas tailandés (Siam). Pero hasta 1920 no llegó el primer ejemplar a nuestras latitudes.
Una hembra, llamada Wong Mau, fue importada en Estados Unidos, y cruzada con un macho siamés, comenzando así una nueva línea. Prácticamente todos los burmeses actuales remontan a Wong Mau. El burmés es tan afectuoso como el siamés, pero posee una voz más suave. Le encanta la gente, tanto los miembros de la familia como los extraños. Es un gato inteligente y listo que necesita atención y afecto tanto como su rato de juego diario. Muy adaptables a nuevas situaciones, al burmés le encanta viajar, sobre todo si puede observar el paisaje por la ventanilla. Es un buen cazador y una de las razas de más longevidad, pudiendo llegar hasta los 18 años.

Vamos a realizar un descanso con los temas anteriores para centrarnos en la gran variedad de razas que existen. Esta semana, comenzando mañana, nos centraremos en los siguientes gatos y en el siguiente orden: